Mujeres presentan mayor riesgo de exposición a enfermedades cardiovasculares en México

Panorama médico en México

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de mortalidad y mala salud en el mundo. Se concentran sobre todo en países en vías de desarrollo, donde ocasionan el deceso de aproximadamente 100.000 personas al año. En el caso de México persisten factores que agravan tal situación, como las diferencias por sexo en el riesgo cardiovascular, que es mayor en mujeres que en varones, como documenta un análisis publicado en Global Heart.[1]

El estudio fue realizado por especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” y la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con el objetivo de caracterizar los perfiles sociodemográficos y clínicos de las personas que han experimentado eventos cardiovasculares y proporcionar evidencia actualizada sobre la prevalencia de factores de riesgo entre la población mexicana.

Los miembros del equipo autoral utilizaron información de adultos mayores de 20 años de edad afectados por enfermedades crónicas, así como los resultados de biomarcadores procedentes de muestras sanguíneas, los cuales forman parte de la base de datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018 (ENSANUT 2018). Estimaron la prevalencia de los principales factores de riesgo cardiovascular según sexo y diagnóstico de enfermedad cardiovascular.

De acuerdo con sus hallazgos, las mujeres presentaron mayor prevalencia de obesidad (38,6 %), diabetes (17,4 %), dislipidemia (88,5 %) y antecedentes personales de infarto de miocardio (19,5 %) en comparación con los hombres; adicionalmente, documentaron que mujeres y personas con rango de edad entre 50 y 59 años mostraron la presencia de más de dos factores de riesgo concurrentes.

La prevalencia de obesidad, dislipidemia e hipertensión en mujeres se asoció con mayor probabilidad de diagnóstico de enfermedad cardiovascular (odds ratio ajustado [ORa]: 2,6; intervalo de confianza de 95 % [IC 95 %]: 1,5 a 4,5).

“Nuestro estudio señala que 6 de cada 100 adultos habían tenido un evento cardiovascular”, describieron en su reporte, en el cual se consideraron tres enfermedades de este tipo: infarto de miocardio, cardiopatía isquémica e insuficiencia cardiaca. Asimismo, advirtieron que el tratamiento farmacológico administrado contra estas enfermedades por sí solo no ha sido suficiente para alcanzar los objetivos terapéuticos.

De forma paralela, el estudio reveló prevalencia significativa de diversos factores de riesgo cardiovascular principales, así como grandes disparidades entre hombres y mujeres. Los factores de riesgo predominantes en el grupo femenino fueron dislipidemias (88,5 %), obesidad (38,6 %), antecedentes familiares de infarto (19,5 %) y diabetes (17,4 %), mientras que en el grupo masculino el factor de riesgo más prevalente fue el tabaquismo activo (29,9 %).

El equipo autoral señaló que estas diferencias podrían explicarse por la fisiopatología de la dislipidemia, la cual varía entre hombres y mujeres debido a las alteraciones hormonales que estas experimentan durante la menopausia y la posmenopausia, lo que deriva en modificaciones adversas de sus perfiles lipídicos. En el reporte detallaron que los resultados concuerdan con otros estudios de cohortes realizados en Asia, Europa y América, en los que la adiposidad elevada constituye un factor de riesgo independiente de enfermedades cardiovasculares en las mujeres.

Dr. Juan José Alpuche OsornoDr. Juan José Alpuche Osorno

“El estudio describe bien cuántos adultos mexicanos viven con obesidad, diabetes, colesterol alterado o presión elevada y tiene a su favor haberse apoyado sobre una muestra grande (datos ENSANUT 2018) representativa del país y con mediciones de laboratorio, algo poco común en nuestro medio”, comentó a Medscape en español el Dr. Juan José Alpuche Osorno, doctor en ciencias, bioquímica/inmunología, especialista en bioquímica y procesos metabólicos, y profesor e investigador de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), en Oaxaca, México.

El especialista agregó que los resultados de esta investigación en general coinciden con los de análisis previos y con la serie de encuestas nacionales de salud en las que se ha documentado prevalencia más alta de diabetes y obesidad en mujeres, mayor proporción de tabaquismo e hipertensión sin diagnosticar en hombres, así como cifras muy altas de colesterol de lipoproteínas de baja densidad y triglicéridos elevados en ambos sexos.

Sin embargo, cuestionó que el estudio, basado en datos de 2018, se haya publicado en 2026, cuando ya están disponibles las encuestas de 2022 a 2024. También criticó que la definición de evento cardiovascular se haya basado en recuerdos de lo que les había dicho su médico sobre este tipo de problemas de salud, además de que los factores de riesgo se hayan medido después de ocurrido un evento cardiovascular. “Tampoco se sostiene que el tratamiento farmacológico no es suficiente para cumplir los objetivos terapéuticos. Las estatinas y los antihipertensivos no están diseñados para reducir la cintura y nadie midió si las personas afectadas los tomaban”.

Mayor prevalencia de diabetes y obesidad en sexo femenino

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el país se reportaron 189.210 casos de enfermedad cardiovascular hacia el primer semestre de 2023, de los cuales 53 % correspondió a hombres y de acuerdo con datos de la encuesta nacional de salud, la prevalencia de estas patologías aumentó de 2,9 % en 2006 a 4,9 % en 2022; en 2023 la prevalencia fue de 4,4 % entre personas de 20 años o mayores, siendo más alta en hombres (4,9 %) y en zonas rurales (4,9 %) que en mujeres (4 %) y en zonas urbanas (4,3 %).[2,3]

De manera específica, los autores del estudio encontraron que tanto la obesidad como la obesidad central fueron más frecuentes en mujeres (38,6 % y 86,9 %) que en hombres (30,7 % y 71,7%), respectivamente. En el grupo femenino, 30,4 % presentaba hipertensión arterial y 17,4 % diabetes, mientras que entre los varones las cifras fueron de 32,7 % y 14,3 %. En cuanto a los lípidos, 67,2 % de las mujeres y 42,8 % de los hombres mostraban niveles bajos de colesterol de lipoproteínas de baja densidad.

Luz María Quirino VelaLuz María Quirino Vela

“En general, los hallazgos son consistentes con otros análisis y coinciden con la serie de encuestas nacionales de salud al indicar mayor prevalencia de obesidad y diabetes en mujeres, más tabaquismo e hipertensión sin diagnosticar en hombres, además de cifras muy elevadas de colesterol de lipoproteínas de baja densidad bajo y triglicéridos en ambos sexos”, expresó Luz María Quirino Vela, licenciada en nutrición, maestra en biomedicina experimental e investigadora de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, que tampoco participó en el estudio.

La maestra Quirino resaltó que tras revisar un extracto de la ENSANUT 2022 (2.228 personas adultas sin ponderar) encontró el mismo patrón antes mencionado, aunque con algunos matices, ya que la diferencia de obesidad entre sexos es pequeña a los 20 a 24 años y aumenta después de los 30. Además, el exceso de colesterol de lipoproteínas de baja densidad bajo en mujeres depende sobre todo del punto de corte (50 contra 40 mg/dl). “Las medianas son parecidas, 45,6 y 42 mg/dl, pero con esos umbrales el porcentaje salta a 67 % contra 40 %”.

La maestra resaltó que hay otro dato del estudio que merece discutirse: “Las mujeres acumulan más factores, pero el riesgo alto calculado con Globo Riskfue mayor en hombres (38,1 % frente a 22,4 %) y la frecuencia de enfermedad fue igual en ambos sexos, lo que quiere decir que contar factores no equivale a estimar riesgo”.

Agregó que en el análisis publicado en Global Heart sería preciso probar con un término de interacción si las asociaciones realmente difieren entre hombres y mujeres, incluir evento vascular cerebral, función renal y albuminuria, además de medir la obesidad como ahora propone la American Diabetes Association (ADA), utilizando el índice de masa corporal y el de cintura-talla juntos y no solo con el índice de masa corporal ≥ 30.

Asimismo, propuso una visión integral de afecciones, como grasa visceral, diabetes, hipertensión, daño renal y enfermedad cardiovascular, las cuales deben abordarse como etapas de un proceso continuo y no como factores independientes que se van sumando, como lo propusieron ella y otros colaboradores en un estudio publicado en Frontiers in Endocrinology.[4]

A partir de sus hallazgos, el equipo autoral propone apoyar estrategias de prevención de enfermedades cardiovasculares y fortalecer la atención primaria de salud desde una perspectiva de género. Sugieren implementar el cribado dirigido a poblaciones con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, incorporando un enfoque específico según el sexo. Señalan que en las mujeres el cribado debe priorizar la detección de obesidad abdominal, dislipidemia y diabetes, dada su mayor prevalencia y la coexistencia de factores de riesgo cardiometabólico, mientras que en los hombres se debe enfatizar la detección temprana de hipertensión y diabetes.

Al respecto, el Dr. Alpuche coincidió en que resulta indispensable fortalecer la prevención y manejo de este tipo de enfermedades desde el primer nivel de atención sin dejar de atender la prevención secundaria. Para ello propuso medidas como medición temprana de la grasa abdominal y alteraciones de lípidos, que aparecen desde los 18 hasta los 24 años, cuando todavía son reversibles.

“Propondría utilizar la medición de cintura-talla junto con el índice de masa corporal además de estimar el riesgo absoluto con escalas calibradas para la población mexicana, en lugar de contar factores. También pediría pruebas de creatinina y albuminuria a toda persona con diabetes o hipertensión y en el caso de las mujeres debemos averiguar si hay preeclampsia, diabetes gestacional y menopausia temprana, que el Protocolo Nacional de Atención Médica para Hipertensión Arterial Sistémica 2026 ya reconoce como señales de mayor riesgo”, especificó.

Finalmente, expuso la importancia de salir a buscar pacientes varones, que son quienes más presentan hipertensión sin saberlo y quienes menos van a consulta. “Paralelamente, tenemos que asegurar la prevención secundaria, pues quien ya tuvo un infarto o una angina debe ser tratado con estatinas y mantener controlada su presión y el seguimiento debe medir si alcanzó sus metas, no solo si recibió la receta. Modelos como HEARTS muestran que esto funciona con protocolos sencillos y apoyo de enfermería “, concluyó.

El Dr. Alpuche y Luz María Quiroz han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

FUENTE: espanol.medscape.com

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