Movimiento: más allá de quemar calorías

El movimiento no solo sirve para bajar de peso.
Es una señal que el cuerpo necesita para mantenerse activo, fuerte y metabólicamente funcional.

Moverse ayuda a que los músculos, el corazón, el cerebro y el metabolismo trabajen mejor.

Lo que activa el movimiento

La actividad física participa en procesos como:

  • Regulación de glucosa
  • Mejora de sensibilidad a la insulina
  • Salud cardiovascular
  • Función muscular
  • Circulación
  • Estado de ánimo
  • Sueño
  • Control de inflamación

El cuerpo está diseñado para moverse.
Cuando no lo hace, muchos sistemas empiezan a volverse más lentos.

Cuando falta movimiento

El sedentarismo puede afectar más de lo que parece.

Puede relacionarse con:

  • Baja energía
  • Rigidez
  • Pérdida de masa muscular
  • Mayor resistencia a la insulina
  • Aumento de grasa corporal
  • Peor descanso
  • Menor capacidad cardiovascular

No siempre se necesita empezar con rutinas intensas.
A veces el primer paso es caminar, subir escaleras, hacer fuerza básica o romper largos periodos sentado.

El punto de partida

En medicina funcional, el movimiento se adapta a la persona.

No todos necesitan el mismo tipo de ejercicio.
Depende del estado metabólico, el estrés, el sueño, la edad, la fuerza y los objetivos de salud.

Moverte no es solo gastar energía.
Es enseñarle al cuerpo a usarla mejor.

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