La inflamación suele asociarse con dolor, enrojecimiento o hinchazón. Sin embargo, no todos los procesos inflamatorios se manifiestan de esta manera.
Existe un tipo de activación inflamatoria persistente y menos intensa conocida como inflamación crónica de bajo grado, que ha sido relacionada con obesidad, alteraciones metabólicas y enfermedad cardiovascular.
Esto no significa que toda inflamación sea perjudicial. La respuesta inflamatoria es una parte fundamental de nuestros mecanismos de defensa y reparación.
¿QUÉ ES LA INFLAMACIÓN?
La inflamación es una respuesta del sistema inmunitario frente a infecciones, lesiones y otros estímulos.
En una respuesta aguda, la activación aparece ante una necesidad concreta y posteriormente se resuelve.
El problema cambia cuando determinadas señales inflamatorias permanecen activas durante periodos prolongados. En ese contexto hablamos de inflamación crónica.
¿QUÉ RELACIÓN TIENE CON EL METABOLISMO?
El tejido adiposo no funciona únicamente como almacén de energía. También es un tejido biológicamente activo que participa en señales hormonales e inmunológicas.
Cuando existe expansión y disfunción del tejido adiposo, particularmente en determinados depósitos viscerales, pueden aumentar señales proinflamatorias relacionadas con alteraciones metabólicas.
Esta relación entre inmunidad y metabolismo ha dado lugar al concepto de inmunometabolismo.
¿QUÉ FACTORES PUEDEN PARTICIPAR?
La inflamación crónica no tiene una única causa. Su contexto puede involucrar:
- Exceso de adiposidad, particularmente visceral.
- Sedentarismo.
- Alteraciones metabólicas.
- Tabaquismo.
- Determinados patrones alimentarios.
- Estrés persistente.
- Alteraciones del sueño.
- Enfermedades inflamatorias o infecciosas.
Por ello, encontrar un marcador inflamatorio alterado no permite identificar automáticamente su origen.
¿QUÉ APORTA LA MEDICINA FUNCIONAL?
El enfoque funcional busca analizar las posibles fuentes de inflamación dentro del contexto clínico completo.
Esto implica relacionar síntomas, antecedentes, composición corporal, metabolismo, sueño, alimentación, actividad física y estudios pertinentes cuando existe una indicación clínica.
Es importante evitar dos extremos: ignorar la inflamación persistente o atribuir prácticamente cualquier síntoma a una supuesta “inflamación generalizada”.
¿PODEMOS “DESINFLAMAR” EL CUERPO?
No existe un alimento, suplemento o detox capaz de apagar de manera universal la inflamación.
La estrategia depende de su origen. Mantener actividad física, evitar el tabaco, cuidar la alimentación, dormir adecuadamente y atender enfermedades existentes son medidas que pueden formar parte de un enfoque preventivo.
EN CONCLUSIÓN
La inflamación no es el enemigo. Es un mecanismo necesario para nuestra supervivencia. Lo relevante es cuándo aparece, por qué se mantiene y qué está ocurriendo en el organismo alrededor de ella.
Entender su relación con el metabolismo requiere analizar más que un marcador aislado y evitar soluciones que prometen “desinflamar” el cuerpo sin identificar primero el contexto.







