Las grietas de la inmunidad: por qué vuelven enfermedades que creíamos controladas

La muerte de dos personas por sarampión en Pensilvania ha vuelto a poner el foco en una enfermedad que Estados Unidos declaró eliminada en el año 2000. Los fallecimientos se producen en un momento de notable aumento de los casos: el país registró 59 en 2023, 285 en 2024 y 2.289 en 2025, mientras que en lo que llevamos de 2026 ya se han confirmado más de 2.777.[1] El repunte resulta especialmente llamativo ya que entre 2001 y 2022, solo se habían registrado tres muertes por la enfermedad, la última de ellas en 2015. En 2025, sin embargo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron tres fallecimientos por sarampión.[2] Lo ocurrido en Estados Unidos forma parte de un fenómeno más amplio que también está afectando a otros países con sistemas sanitarios consolidados y que plantea una cuestión: ¿por qué enfermedades que durante décadas parecían bajo control están volviendo a aparecer?

Repunte de algunas enfermedades prevenibles 

Durante décadas, enfermedades como el sarampión, la difteria o la poliomielitis dejaron de ser una amenaza cotidiana en buena parte de los países desarrollados gracias a la vacunación. Sin embargo, algunos de estos patógenos están volviendo a encontrar oportunidades para propagarse. En Europa, 2024 cerró con 127.350 casos de sarampión, el doble que el año anterior y la cifra más alta registrada en la región desde 1997; además, se notificaron 38 muertes.[3]Aunque en 2025 los casos descendieron hasta 33.998, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advierten de que el riesgo de nuevos brotes continúa debido a las bolsas de población insuficientemente vacunada.[4]

Italia ofrece un ejemplo especialmente llamativo de hasta qué punto enfermedades que parecían relegadas al pasado pueden volver a ser mortales. En agosto de 2026, una niña no vacunada de cuatro años murió en Palermo por difteria respiratoria[5], un diagnóstico posteriormente confirmado por el Instituto Superior de Sanidad italiano. El episodio se produce, además, en un contexto europeo en el que la difteria continúa registrándose pese a la vacunación: en 2024 se notificaron 151 casos en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo, de los cuales 83 fueron causados por Corynebacterium diphtheriae toxigénico y 65 por Corynebacterium ulcerans.[6]

El problema tampoco se limita al sarampión y la difteria. En 2022, Estados Unidos registró en Nueva York un caso de poliomielitis paralítica en un adulto no vacunado, el primero detectado en el país desde 2013. El paciente estaba infectado por un poliovirus derivado de la vacuna de tipo 2 (VDPV2) y, posteriormente, se identificaron en aguas residuales de varios condados de Nueva York virus genéticamente relacionados con el aislado del paciente, una evidencia de transmisión comunitaria.[7] Y en noviembre de 2025 Alemania notificó al Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) la detección de poliovirus salvaje tipo 1 en una muestra de aguas residuales de Hamburgo, aunque no se había identificado ningún caso humano asociado.[8] La detección se produjo después de que varios países europeos —entre ellos Finlandia, Alemania, Polonia y España— hubieran detectado durante 2024 poliovirus derivados de la vacuna en aguas residuales, una señal que llevó al ECDC a reclamar mayores esfuerzos de vacunación y vigilancia.[9]

La reaparición de estos patógenos no significa que las vacunas hayan dejado de funcionar. Más bien pone de manifiesto una cuestión fundamental: cuando la cobertura vacunal disminuye, aumenta el número de personas susceptibles. Por eso, detrás de estos casos hay una pregunta que va más allá de cada brote concreto: ¿qué está ocurriendo con la vacunación en sociedades que durante décadas habían conseguido mantener estas enfermedades a raya?

La realidad basada en datos 

La vacunación infantil ha transformado la salud mundial y ha evitado millones de muertes, pero el progreso en las coberturas se ha ralentizado en la última década. Entre 2010 y 2019, la cobertura de algunas vacunas disminuyó incluso en 21 de los 36 países y territorios de renta alta analizados.[10]Un análisis publicado en The Lancet en 2025, que estudió la cobertura de 11 combinaciones de vacunas en 204 países y territorios entre 1980 y 2023, estima que la vacunación rutinaria ha evitado alrededor de 154 millones de muertes infantiles desde 1974. Sin embargo, desde 2010 el progreso se ha estancado en numerosos lugares y, en 21 de los 36 países de renta alta analizados, disminuyó la cobertura de al menos una de las vacunas recomendadas.[10]

El retroceso no se limita a una vacuna concreta. Según este mismo análisis, la cobertura de la primera dosis frente al sarampión disminuyó desde 2010 en 100 de los 204 países estudiados. En los países de renta alta, entre los ejemplos de descensos se encuentran Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos. La pandemia de COVID-19 agravó una tendencia que ya mostraba signos de estancamiento: las interrupciones de los servicios sanitarios y de los programas de inmunización provocaron pérdidas de cobertura que posteriormente no se han recuperado de manera uniforme. Los datos más recientes de la OMS y UNICEF muestran precisamente que existen países donde las coberturas han retrocedido y otros en los que se han mantenido o recuperado, por lo que no puede hablarse de una caída generalizada de la vacunación en todos los países de renta alta.[11]

Pero ¿por qué ocurre? La respuesta es más compleja que señalar una única causa. El estudio de la revista The Lancet identifica entre los principales obstáculos las desigualdades sanitarias, las consecuencias de la pandemia y el estancamiento de los programas de inmunización, a los que se suma un problema cada vez más relevante: la confianza en las vacunas. La desinformación y la reticencia vacunal pueden reducir la aceptación de las vacunas, especialmente cuando las enfermedades que previenen dejan de percibirse como una amenaza cotidiana.[10]Esto no significa, sin embargo, que toda persona que no está vacunada sea reticente a hacerlo: las dificultades de acceso, la falta de información, los problemas para completar las pautas o las desigualdades sociales también pueden explicar parte de las brechas de cobertura.[11]

El escenario futuro dependerá, en buena medida, de cuál de estas tendencias se imponga. Las proyecciones del estudio estiman que, si se mantiene la trayectoria actual, en 2030 la cobertura mundial de la segunda dosis de la vacuna frente al sarampión alcanzaría aproximadamente el 76 %, lejos del objetivo internacional del 90 %. En un escenario más favorable podría superar el 85 %, mientras que un escenario desfavorable la situaría por debajo del 63 %.[10] Más que una sentencia sobre el futuro, estas cifras funcionan como una advertencia: mantener los niveles de vacunación requiere no solo disponer de vacunas, sino conseguir que lleguen a toda la población y que esta confíe en ellas.

Cómo recuperar la protección perdida 

Ante este escenario, recuperar la cobertura vacunal no consiste únicamente en compensar las dosis que dejaron de administrarse durante la pandemia. En Europa, las estrategias actuales buscan también identificar dónde se concentran las bolsas de población susceptible y cuáles son las barreras que impiden que algunas personas accedan o acepten la vacunación. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades estima que alrededor de 600.000 niños de entre 12 y 23 meses podrían no haber recibido alguna de las vacunas infantiles recomendadas en Europa, y ha desarrollado herramientas para que las autoridades sanitarias puedan mejorar la aceptación y la cobertura de la vacunación.[12]

Una de las estrategias consiste en la vacunación de rescate, que permite completar las pautas de quienes no fueron vacunados en el momento recomendado. Estas intervenciones se combinan con una mejor identificación de las personas susceptibles y con medidas dirigidas específicamente a las comunidades donde las coberturas son más bajas.[13] También se están desarrollando intervenciones específicas a escala nacional. En Rumanía, por ejemplo, determinadas regiones consiguieron aumentar un 25 % la cobertura de vacunación frente al sarampión durante el primer trimestre de 2026 después de poner en marcha medidas dirigidas a revertir el descenso de la vacunación.[14]La OMS y UNICEF han advertido de que, en Europa y Asia Central, la cobertura de varias vacunas infantiles se ha estancado o incluso ha disminuido respecto a los niveles anteriores a la pandemia.[15]

El objetivo, por tanto, no debería ser simplemente regresar a las cifras anteriores a 2020, sino conseguir que las brechas de inmunidad sean cada vez menores y que los sistemas de vacunación sean capaces de detectar y corregir rápidamente cualquier descenso de cobertura. Las herramientas existen y la vacunación continúa siendo una de las intervenciones de salud pública más eficaces; el reto es conseguir que esas herramientas lleguen a todas las comunidades y mantener una cobertura suficientemente alta para impedir que enfermedades prevenibles vuelvan a encontrar espacio para propagarse.

REFERENCIAS: 

  1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Measles Cases and Outbreaks [Internet]. Atlanta: CDC; 2026 [citado 2026 Aug 27].  Consultado en versión electrónica
  2. Mathis AD, Raines K, Filardo TD, et al. Measles Update — United States, January 1–April 17, 2025 [Internet]. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2025;74(14):232-238 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica.
  3. World Health Organization Regional Office for Europe (WHO/Europe). European Region reports highest number of measles cases in more than 25 years – UNICEF, WHO/Europe [Internet]. Copenhague: WHO Regional Office for Europe; 2025 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica
  4. World Health Organization Regional Office for Europe (WHO/Europe). Measles cases dropped in Europe and Central Asia in 2025 compared to the previous year, but the risk of outbreaks remains – UNICEF and WHO [Internet]. Copenhague: WHO Regional Office for Europe; 2026 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica
  5. Redacción Médica. Italia investiga por homicidio involuntario a los padres de la niña sin vacunar que murió de difteria [Internet]. Madrid: Redacción Médica; 2026 [citado 2026 Aug 27].  Consultado en versión electrónica
  6. European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). Diphtheria – Annual Epidemiological Report for 2024 [Internet]. Estocolmo: European Centre for Disease Prevention and Control; 2026 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica
  7. Link-Gelles R, Lutterloh E, Schnabel Ruppert P, et al. Public Health Response to a Case of Paralytic Poliomyelitis in an Unvaccinated Person and Detection of Poliovirus in Wastewater — New York, June–August 2022 [Internet]. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2022;71(33):1065-1068 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica.
  8. European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). Detection of wild poliovirus in wastewater in Germany: risk and recommendations [Internet]. Estocolmo: European Centre for Disease Prevention and Control; 2025 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica
  9. European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). Multiple detections of poliovirus in wastewater in the EU/EEA [Internet]. Estocolmo: European Centre for Disease Prevention and Control; 2025 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica
  10. Haeuser E, Byrne S, Nguyen J et al. Global, regional, and national trends in routine childhood vaccination coverage from 1980 to 2023 with forecasts to 2030: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2023. Lancet. 2025;406(10500):235-260. doi: 10.1016/S0140-6736(25)01037-2
  11. World Health Organization (WHO). WHO/UNICEF estimates of national immunization coverage (WUENIC) [Internet]. Ginebra: World Health Organization; 2026 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica
  12. European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). Every dose counts: safeguarding the success of vaccination in Europe [Internet]. Estocolmo: European Centre for Disease Prevention and Control; 2025 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica
  13. European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). European Immunization Week 2025: Closing vaccination gaps, reaching every community [Internet]. Estocolmo: European Centre for Disease Prevention and Control; 2025 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica
  14. World Health Organization Regional Office for Europe (WHO/Europe). Romania increases vaccination coverage for measles, mumps and rubella [Internet]. Copenhague: WHO Regional Office for Europe; 2026 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica
  15. World Health Organization Regional Office for Europe (WHO/Europe). Childhood vaccination rates lag in Europe – fueling further resurgence of measles and whooping cough [Internet]. Copenhague: WHO Regional Office for Europe; 2025 [citado 2026 Aug 28].  Consultado en versión electrónica

FUENTE: UNIVADIS.ES

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