Trabajar menos para ejercer mejor: profesionales de la medicina que optaron por el tiempo parcial

Hace unos tres años, cuando su hijo tenía dos años, la Dra. Ariela Marshall,hematóloga que trabajaba en interconsultas, estaba a punto de comenzar un nuevo empleo. Durante las negociaciones, solicitó un contrato a tiempo parcial. Dado que su trayecto al trabajo le llevaba 90 minutos de ida y vuelta, preguntó si podía trabajar siete días consecutivos al mes y tener el resto del tiempo libre. Su empleador accedió. Durante la semana laboral, se aloja en un apartamento alquilado cerca del centro médico. Allí, puede concentrarse plenamente en su trabajo. Cuando está en casa, puede dedicar su tiempo a su hijo.

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Dra. Ariela Marshall

La hematóloga no está sola. Un artículo publicado en la revista JAMA Internal Medicine estimó que casi 25 % de los médicos trabajaban a tiempo parcial. Una encuesta realizada por MGMA Stat en abril de 2023 reveló que el 47 % de los administradores de seguros de salud habían añadido o creado puestos de trabajo para médicos a tiempo parcial o con horario flexible ese año.

Al igual que muchos otros profesionales, los médicos están optando por reducir su jornada laboral para cuidar a sus hijos pequeños o a sus padres ancianos, dedicarse a trabajos complementarios o actividades de ocio, o incluso seguir ejerciendo la medicina a medida que envejecen. Las organizaciones sanitarias son cada vez más conscientes de la necesidad de ofrecer opciones de trabajo a tiempo parcial, o se arriesgan a perder empleados valiosos. La retención de talento es una preocupación mayor que nunca: la Asociación de Colegios Médicos Estadounidenses prevé una escasez de 86 000 médicos en Estados Unidos para 2036.

Sin embargo, existe una falta de consenso y claridad sobre cómo gestionar estas situaciones, afirmó la Dra. Marshall, quien dirige un estudio sobre profesores que trabajan a tiempo parcial en una institución académica. Por ejemplo, si los médicos están en proceso de ascenso profesional y cambian a un trabajo a tiempo parcial, ¿con qué frecuencia se espera que publiquen? «Los departamentos no ofrecen orientación, no por mala fe, sino porque no saben cómo asesorar», señaló. «Pero la gente lo está haciendo; no es una cuestión teórica. Necesitamos saber cómo guiarlos».

Medscape preguntó a médicos que trabajaban a tiempo parcial cómo habían logrado que funcionaran esos arreglos, y sus historias destacan lo que los empleadores deberían tener en cuenta al ofrecer puestos de trabajo a tiempo parcial.

Trabajo por turnos, no a tiempo parcial

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Dra. Nisha Mehta

Hace siete años, la Dra. Nisha Mehta, radióloga, decidió que necesitaba dedicar más tiempo a Physician Side Gigs, una comunidad médica en línea que ella misma había fundado. “Durante un tiempo, sobreviví usando mis días de vacaciones para dar conferencias y hacer otras cosas necesarias para el negocio”, recordó. “Pero con el tiempo, todo empezó a consumir demasiado tiempo y energía”.

La doctora también quería pasar más tiempo con su esposo e hijos. La pareja, ambos médicos, decidió que podían permitirse una reducción de sus ingresos. Así que ella le preguntó a su empleador si podía reducir su jornada laboral. La respuesta fue negativa: no podía trabajar a tiempo parcial, pero sí a diario. A diferencia de muchos empleados a tiempo parcial, los profesionales que trabajan a diario suelen trabajar bajo demanda y no reciben prestaciones laborales.

Esto solo fue posible gracias a que el trabajo de su esposo garantizaba beneficios para la familia. Así que renunció y cambió a un horario de turnos. Inicialmente, trabajaba uno o dos días a la semana. Más recientemente, ha reducido aún más esas horas para poder dedicarse a sus negocios paralelos, que están en rápido crecimiento.

El cambio valió la pena. “[Trabajar a tiempo parcial] me permite disfrutar de lo mejor de ambos mundos, y no podría estar más agradecida por la oportunidad de seguir ejerciendo la medicina, pero en mis propios términos”, dijo.

Priorizar a la familia

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Dra. Debra Etelson

En 2001, cuando su primer hijo tenía seis meses, la Dra. Debra Etelson, pediatra, le preguntó a su entonces empleador —un hospital afiliado a una facultad de medicina— si podía reducir su jornada laboral. “Me daba miedo hablar con mi jefe porque, en aquel entonces, casi nadie hacía eso”, recordó. La doctora se sintió aliviada cuando accedieron, ofreciéndole los lunes libres, lo que conllevó una importante reducción de sueldo. Lo ideal habría sido que trabajara aún menos horas, pero eso habría supuesto la pérdida de su seguro médico y una reducción aún mayor de sus ingresos.

En 2007, cuando a su tercer hijo le diagnosticaron diabetes de tipo 1 a los 13 meses, sintió que debía dejar de trabajar. “No tuve otra opción. En aquel entonces, requería cuidados de enfermería las 24 horas”, recordó. “Era como tener una pequeña UCI en casa”. Casi dos años después, a otro de sus hijos le diagnosticaron la misma enfermedad.

El tema del seguro médico fue una verdadera batalla. Durante dos años, la familia utilizó la cobertura garantizada por la ley federal estadounidense conocida como COBRA (que permite a los empleados y sus familias mantener el plan de seguro médico grupal de su empresa tras perder el empleo o sufrir ciertos eventos), utilizando la cobertura del anterior trabajo de la Dra. Debra. Posteriormente, lograron obtener el beneficio a través de su esposo, quien trabajaba de forma independiente.

Con el tiempo, empezó a trabajar tres días a la semana en una consulta privada. Allí aceptaron bien el trabajo a tiempo parcial, ya que no tenían que cubrir las prestaciones laborales. “Fue un regalo que me hice a mí misma”, dijo. “No fue fácil económicamente, pero tenía que hacerlo. Era lo que me debía a mí misma y a mis hijos”.

Tras diez años trabajando a tiempo parcial, volvió a trabajar a tiempo completo. Actualmente trabaja en White Plains Hospital Physician Associates, un grupo médico en Nueva York Estados Unidos, y no se arrepiente, aunque reconoce la carga económica. “Todavía vivo en mi primera casa”, comentó.

Trabajar por cuenta propia

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Dra. Eden G. Fromberg

La Dra. Eden G. Fromberg, ginecóloga y obstetra, ejerce su profesión desde hace más de 35 años y fundó Holistic Gynecology New York en 2015. Antes de la pandemia, solía utilizar consultorios privados ajenos, que finalmente fueron vendidos. Con el tiempo, se dio cuenta de que la única manera de lograr el equilibrio entre la vida laboral y personal que tanto anhelaba —y de ofrecer la atención que deseaba brindar— era rediseñar su propia consulta independiente, adoptando un modelo de pago privado sin la intermediación de las compañías de seguros médicos.

En 2021, reabrió Holistic Gynecology New York, trabajando principalmente desde su consultorio en el norte del estado de Nueva York. Aproximadamente dos días al mes, atiende pacientes en Manhattan en un espacio alquilado que no es un consultorio médico. Para reducir costos y preservar su autonomía, no realiza procedimientos y ya no está afiliada a ningún hospital. Además, limita su jornada laboral a menos de 20 horas semanales.

Tener su propia consulta la obligó a familiarizarse con los retos administrativos de la medicina. Aunque recibe ayuda ocasional de un proveedor de servicios remotos a tiempo parcial, calcula que realiza más trabajo administrativo que muchos médicos. La Dra. Fromberg también tuvo que adaptarse a su peculiar espacio de trabajo en la ciudad de Nueva York: una camilla de masaje en lugar de una camilla de exploración ginecológica. “Al principio, pensé: ‘Esto es muy raro’ y me pregunté: ‘¿La gente no lo aceptará?'”, comentó. Sin embargo, a sus pacientes no parece importarles la cuña pélvica que utiliza en lugar de soportes para las piernas durante las exploraciones ginecológicas. De hecho, opina que “hay una gran demanda de una experiencia ginecológica diferente”.

A pesar de estos desafíos, considera que las concesiones valen la pena. “Esto me permite, a mis 61 años, tener una vida más personal. Puedo hacer ejercicio, practicar yoga y pilates, y caminar por el campo casi todos los días. Hago cerámica, cuido el jardín y también cocino en casa”.

Evaluación final

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Dra. Stefanie Simmons

Con tantas ventajas, ¿por qué no está más extendido el trabajo a tiempo parcial? En resumen: para los médicos, suele haber una disminución en sus ingresos por hora, afirmó la Dra. Stefanie Simmons, médica especialista en medicina de urgencias y directora médica de la Fundación Dr. Lorna Breen Heroes. Anteriormente trabajó como médica de urgencias antes de dedicarse al sector privado. Para los empleadores, si algunos de sus médicos trabajan menos horas, probablemente tendrán que contratar a más profesionales para compensar.

Un mayor número de empleados implica un mayor coste total en prestaciones, incorporación y acreditación, así como la necesidad de más personal para apoyo clínico. Sin embargo, los gastos generales pueden ser menores si se tienen en cuenta los costes de sustitución de profesionales valiosos.

“Si se retiene a los médicos gracias al trabajo a tiempo parcial, se ahorra en costes de contratación, lo que puede sufragar las prestaciones adicionales que necesitan”, afirmó el Dr. Mark Linzer, médico y director del Instituto para la Vida Laboral Profesional del sistema de salud Hennepin Healthcare en Estados Unidos.

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Dr. Mark Linzer

Cubrir una vacante lleva un promedio de seis meses y hasta un año para puestos en las regiones más difíciles de cubrir y en especialidades altamente competitivas, informó Tara Osseck, vicepresidenta regional de reclutamiento de la organización de reclutamiento Jackson Physician Search , durante un seminario web de MGMA. Con la escasez de médicos, los ingresos y la cuota de mercado podrían disminuir, el agotamiento entre los profesionales restantes podría aumentar y los costos asociados con los médicos suplentes podrían incrementarse, agregó Tara.

Sin embargo, el trabajo a tiempo parcial simplemente no es una opción viable para todos los médicos. “En algunas especialidades donde hay 60 médicos de atención primaria en una ciudad o sistema hospitalario, esto podría ser factible”, dijo la Dra. Simmons. “Pero en un pueblo pequeño con solo dos neurólogos, donde uno quiere trabajar a tiempo parcial, no existe la posibilidad de compartir el puesto».

Sin embargo, incluso en estos casos, los empleadores tienen opciones para ofrecer flexibilidad. Por ejemplo, el Dr. Linzer sugiere permitir que los médicos comiencen a trabajar un poco más tarde para llevar a sus hijos a la escuela, recuperando esas horas en otro momento. “La flexibilidad puede ser muy efectiva y fomenta la confianza y la lealtad hacia la organización”, señaló.

La reducción de la carga de trabajo también puede ser menor de lo que los médicos imaginan. Menos horas clínicas no siempre significa que las horas no clínicas disminuyan proporcionalmente. “En la atención ambulatoria, muchos médicos reducen sus horas a 80 % de su jornada completa, pero descubren que el trabajo administrativo aumenta hasta ocupar el tiempo disponible”, explicó la Dra. Simmons.

Estas horas no remuneradas de trabajo no clínico disminuyen “aproximadamente 14 % por cada reducción de 20 % en las horas de tiempo completo (y presumiblemente una reducción de 20 % en el salario)”, según un artículo publicado en 2023 en el American Journal of Preventive Medicine.

“Quizás estés comprando algo de flexibilidad, pero ¿estás pagando un precio demasiado alto?”, preguntó. “A veces también hay un costo profesional, como ser ignorado para un puesto de liderazgo”. Los empleadores deberían ofrecer horarios flexibles con beneficios y ser transparentes sobre cómo se calcula la remuneración para los puestos a tiempo parcial, enfatizó.

Un horario más feliz

Reducir la jornada laboral no es lo ideal, pero puede ser una forma eficaz de mantener a más médicos activos. “Me encanta mi horario actual”, afirmó la Dra. Marshall, quien recientemente asumió el cargo adicional de directora del programa de especialización en oncohematología de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos. Calcula que trabaja un promedio de 30 a 40 horas semanales, pero como su nuevo trabajo es mayoritariamente remoto, “tengo mucha flexibilidad. Puedo programar reuniones en horarios que me convienen y asistir a eventos académicos”, explicó. “Esto me ha dado mucha alegría. Ahora soy mucho más feliz”.

FUENTE:  medscape.com

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