Por primera vez, cuatro importantes sociedades cardíacas han desarrollado y publicado una definición universal de infarto de miocardio (IM): la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), el Colegio Americano de Cardiología (ACC), la Asociación Americana del Corazón (AHA) y la Federación Mundial del Corazón (WHF).
La llamada “Quinta Definición Universal de Infarto de Miocardio” se ha presentado en el Congreso de la ESC 2026. El profesor Nicholas Mills, de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido, ha declarado al respecto: “La definición universal anterior utilizaba un sistema numérico para categorizar los diferentes tipos de infarto de miocardio (IM), pero su aplicación en la práctica clínica no siempre era sencilla, lo que generaba inconsistencias en el diagnóstico y el tratamiento”.
En concreto, la ESC, la ACC, la AHA y la WHF han colaborado para diseñar un sistema de clasificación actualizado y simplificado del IM, que busca abordar estas limitaciones. El nuevo sistema considera la causa subyacente del IM y alinea el diagnóstico con los enfoques establecidos para la evaluación clínica. Reconoce que el IM se presenta en tres contextos clínicos: IM primario, IM secundario e IM relacionado con procedimientos. En este enfoque actualizado de la clasificación del IM, todos los IM se ajustan a la definición.
Tratamiento de la embolia pulmonar
Otra de las novedades del ESC 2026 ha sido en el ámbito del tratamiento de la embolia pulmonar. Durante el mismo se ha presentado el estudio PRAGUE-26, el cual evaluó la eficacia y la seguridad de la trombólisis dirigida por catéter, un procedimiento en el que se administran fármacos trombolíticos directamente al coágulo de sangre en los pulmones.
La trombólisis dirigida por catéter (TDC) es un procedimiento sencillo y relativamente económico que se realiza en la sala de cateterismo, donde los fármacos trombolíticos se administran directamente al coágulo en la arteria pulmonar.
“El ensayo académico PRAGUE-26 tuvo como objetivo cuestionar el tratamiento estándar actual en la embolia pulmonar aguda de riesgo intermedio-alto, determinando si la TDC convencional (sin la ayuda de ultrasonido) puede mejorar la anticoagulación sola”, señalaban los autores Viktor Kočka y el doctor Josef Kroupa, de la Universidad Carolina y el Hospital Universitario Kralovske Vinohrady de Praga, República Checa. “A diferencia de las intervenciones para el infarto de miocardio o el accidente cerebrovascular, ha habido muy pocos avances en el tratamiento de la embolia pulmonar en los últimos 20 años. Esto ha generado una considerable necesidad clínica no satisfecha que no podemos ignorar”, añadían.
Al analizar las implicaciones de los hallazgos, el profesor Kočka declaraba: “Utilizando el modelo ya empleado para los infartos, pudimos demostrar que el tratamiento intervencionista especializado puede administrarse en centros de atención terciaria. Esto podría allanar el camino hacia un enfoque mejorado y estandarizado para el tratamiento de la embolia pulmonar, reduciendo los riesgos agudos a los que se enfrentan los pacientes”.
La llegada de la innovación
El ESC 2026 también ha sido el epicentro de la innovación en cardiología. Un ejemplo de ello es la presentación de un monitor portátil que mejora el diagnóstico de los trastornos del ritmo cardiaco tras un desmayo. En concreto, tal y como se ha publicado simultáneamente en el New England Journal of Medicine, el llamado ensayo ASPIRED concluye que la monitorización temprana del ECG iniciada en el servicio de urgencias tiene el potencial de transformar la atención de miles de pacientes que acuden con desmayos inexplicables.
El estudio ASPIRED se llevó a cabo en 45 hospitales del Reino Unido. Los adultos con síncope sin explicación tras una evaluación en urgencias fueron asignados aleatoriamente (1:1) a un grupo de monitorización cardíaca ambulatoria de 14 días o al grupo de tratamiento estándar de su hospital. A los pacientes del grupo de monitorización se les proporcionó un pequeño monitor cardiaco no invasivo, impermeable y sin cables, que registraba su ritmo cardíaco de forma continua. Se les indicó a los participantes que pulsaran un botón del monitor si sufrían otro episodio sincopal. En ambos grupos, se pidió a los pacientes que registraran cualquier episodio sincopal en un diario en papel.
En total, se analizaron 2.233 pacientes (edad media 58,3 años; 48 % mujeres), lo que convierte a este en el mayor ensayo aleatorizado realizado hasta la fecha que evalúa la monitorización ambulatoria inmediata del ECG en pacientes con síncope de origen desconocido.
“Si bien la monitorización inmediata del ECG no redujo los desmayos recurrentes, permitió la identificación temprana de trastornos graves del ritmo cardiaco, lo que posibilitó que los pacientes recibieran tratamiento mucho antes, reduciendo la incertidumbre y la ansiedad, y potencialmente previniendo muertes evitables”, resumió Matthew Reed, del Instituto Usher de Edimburgo, Reino Unido. “Estos hallazgos sugieren que la monitorización temprana debería considerarse como parte de la atención rutinaria en urgencias para pacientes con síncope de origen desconocido, mientras que futuras investigaciones exploran el beneficio observado en la supervivencia”.
FUENTE: UNIVADIS.ES







